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La fuerza de los Arquetipos

 

Entramos en septiembre, un mes lleno de propósitos. Podría parecer que el año empezase en esta época, ya que es  generalmente en verano cuando revisamos nuestra vida y nos marcamos las metas a cumplir en los próximos 10 meses, como por ejemplo: cambiar de trabajo, estudiar, ir al gimnasio, etcétera. ¡Este año estamos férreamente decididas a cumplir lo que nos hemos propuesto! Sabemos que la recompensa va a ser altamente gratificante para nosotras pero también somos conscientes de que en el día a día es duro llevarlo a cabo y es muy fácil desistir. Este año ¡no desistas! Si quieres una ayuda extra que refuerce tu voluntad utiliza los arquetipos.

 

Los arquetipos son referencias en las que fijarnos a la hora de actuar y que nos aportan energía positiva para llevar a buen fin nuestros propósitos. Son héroes y heroínas que residen en nuestra alma y en el alma universal. Representan nuestros deseos mas profundos y la imaginación. Han estado entre los seres humanos desde siempre. Según Jung, los arquetipos son representaciones exageradas de la energía consciente del alma colectiva, representadas en almas individuales. Así, podríamos reconocer en la figura de la princesa Diana de Gales la representación de Artemisa, una diosa guerrera e inconformista.

Los arquetipos pueden ser elegidos entre personas de nuestro entorno, personajes públicos vivos o muertos o seres mitológicos, lo realmente importante es que sea una figura que tenga la cualidad que nosotras necesitamos desarrollar.

Los arquetipos sirven para darnos fuerza, para sacar de nosotras con mayor facilidad cualidades o actitudes que necesitamos para conseguir nuestros deseos. Esa fuerza ya está dentro de cada una de nosotras, lo único que hacemos con los arquetipos es ayudarle a salir, ¡a expresarse en su plenitud!.

 

De una forma muy general podemos definir las etapas de la vida de las mujeres a través de los arquetipos de las diosas  griegas, de la siguiente forma:

Perséfone; etapa de la adolescencia donde las metas no están claras. Se siente conectada a los sentidos y vive en la esperanza de que venga su caballero y le arrebate el corazón.

Afrodita: etapa donde se empieza a sentir realmente mujer y conecta con su sensualidad. Comienza a descubrir su parte más sensual con sus primeras conquistas y adquiere la capacidad de enamorarse. Es la diosa de la belleza y del amor.

Hera: es la mujer enamorada y fiel a “su hombre”. Se siente con poder y liderazgo en sus relaciones. Es la protectora de la familia y de las mujeres casadas.

Démeter: etapa en que la mujer siente deseos de ser madre, se desarrolla a través de los hijos. Es la diosa de la agricultura, de la fecundidad.

Atenea: esta etapa suele coincidir con la anterior pues aquí desarrolla la fuerza y la energía para poder llevar su trabajo, sus hijos, el hogar y todas sus obligaciones a la vez. Es la diosa de la sabiduría.

Artemisa: esta diosa aparece si hay una ruptura sentimental, se vuelve independiente, camina sola por la vida. Saca a sus hijos y su trabajo a flote y además se ocupa de si misma. Defiende a las demás mujeres y es feliz sin un hombre a su lado. Es la diosa de la luna y la cacería.

Hestia: etapa final de la vida, donde se recobra la parte más espiritual. Hay una búsqueda hacia el interior, a conectar consigo misma. Es la diosa del hogar.

 

La forma que te propongo para  trabajar con los arquetipos es como sigue; define las cualidades o actitudes que deseas incorporar a tu personalidad, después busca esa figura que sinceramente pienses que la posee, ya sabes que puede ser un personaje real o mitológico y que es fundamental que no tenga ninguna connotación negativa. Recopila toda la información que puedas y rodéate de imágenes suyas. Te recomiendo que pongas una de estas imágenes en algún lugar donde la veas al despertar. Cuando necesites la cualidad que te inspira ese arquetipo pídele ayuda y  ¡siente que tu eres ella!

¡Imagina que eres tu arquetipo!, ¡imagínate haciendo lo que quieres!. Actúa, piensa y habla como ella. Con tu fuerza de voluntad y la ayuda extra de tu arquetipo ¡seguro que realizas lo que te propongas!

 

“El camino más largo empieza siempre con un primer paso” Mao Tse-Tung

Septiembre 2005

Revitalízate

 

¿A veces te ocurre que sin saber el porqué te notas sin fuerzas, sin energía? ¿No has hecho nada que justifique el cansancio y te sientes como si hubieses hecho un esfuerzo tremendo?

Las personas somos flujos de energía y dependiendo de cómo trabajemos con ellas y lo consciente que seamos en su cuidado así nos sentiremos. No recargamos cuando hacemos cosas que nos motivan, que nos gustan. ¿Recuerdas alguna ocasión en que te sentiste plena de energía? ¿Recuerdas cuáles eran tus sensaciones? ¿Recuerdas el motivo que produjo que te sintieses tan bien? ¿Qué hiciste tu para conseguirlo? ¿Qué puedes hacer para generarlo más y más veces en tu vida?

Por el contrario, a veces nos descargamos, dejamos ir nuestra energía ¿Has pensado cuáles pueden ser las razones de esta situación? ¿Cuáles son los canales por los que se te escapa? ¿Qué cosas, acciones, situaciones, personas, etcétera lo provocan?

Nuestro nivel de energía depende principalmente de nuestros hábitos, unos nos la aportan, otros nos la restan. Unos potencian nuestra felicidad y otros nos la quitan.

Hay hábitos que realizamos de una forma consciente, sabemos que los tenemos y generalmente los clasificamos como potenciadotes o perjudiciales, pues conocemos el efecto que producen en nosotras.

Además de estos hay otros que no son tan evidentes, que tal vez no nos hayamos parado a pensar en ellos y que son tan importantes como los primeros. Son hábitos que residen en nuestro subconsciente y que en ocasiones son ellos los que toman las decisiones. Por ejemplo el hábito de cerrarse a ideas diferentes a las nuestras, el hábito de discutir por cualquier cosa, o el de enfadarnos sin preguntarnos si el motivo es suficientemente importante. Si lo pensamos, tenemos bastantes conductas aprendidas y actuamos de acuerdo a ellas sin pensar en las consecuencias que tienen en nuestras vidas y, es más, sin pensar si son propias o son las ideas de otros.

Te propongo que tomes conciencia de cómo actúas, de cuales son tus conductas repetidas, tus hábitos. Piensa en ellos y detéctalos, clasifícalos en potenciadotes y perjudiciales. Los que te beneficien, si quieres, los puedes potenciar aún más premiándote a ti misma cuando los realices.

Si has detectados alguno que crees que te perjudica y de veras quieres cambiarlo ¡enhorabuena ya has dado los dos primeros pasos para ganarles la partida! Estos pasos son muy importantes, imprescindibles, sin ellos lo demás no sirve de nada. Primero has tomado conciencia de ellos, te has reconocido que estos hábitos forman parte de ti y que te perjudican. En segundo lugar has decidido que quieres cambiarlos. No siempre estamos en disposición de cambiar un hábito que no nos gusta. Si realmente no quieres en este momento cambiarlo, olvídate de intentarlo, no funcionará.

El siguiente paso es buscar la forma de eliminarlo. Pregúntate ¿cómo puedo eliminarlo de mi vida? ¿Puede alguien ayudarme? ¿He roto con anterioridad otros hábitos? ¿Qué hice en aquella situación? Existe una herramienta que realmente funciona: Las afirmaciones, son frases afirmativas que nos repetimos a lo largo del día y que sirven para que nuestra mente crea que somos lo que realmente queremos ser y de esta manera acabar siéndolo. Una afirmación es por ejemplo, “yo soy una mujer alegre”, “yo soy una mujer productiva en mi trabajo”, “en mi estado de ánimo solo decido yo”… Busca una frase que te potencie que te ayude a eliminar el viejo hábito y adquirir uno bueno. Por ejemplo, si quieres dejar de fumar puedes repetirte “yo soy una mujer sana” o “yo cuido mi salud”. Con esto lo que estamos haciendo es atacar al pensamiento que genera el hábito para cambiarlo.

Para crear tu afirmación nunca utilices frases negativas, si tu le dices al tu cerebro, “yo no fumo” el cerebro lo recibe como “yo fumo”. Un ejemplo: no pienses en un elefante blanco ¿Qué hizo tu cerebro? ¿Puedes dejar de pensar en él?.

Otra herramienta muy potente son Los arquetipos o modelos de conducta a imitar. En el próximo número explicaré como utilizarlos de forma que nos ayuden en nuestra vida.

Recuerda: “Si siembras una acción cosechas un hábito, si siembras un hábito cosechas un carácter y si siembras un carácter cosechas un destino. ¡Elimina aquello que te resta energía y potencia lo que te la aporte! ¡Crea tu propio destino!

Julio 2005

Elige ¡Vivir!

 

Entramos en una nueva estación, vuelve el buen tiempo y con el las ganas renovadas de VIVIR, así escrito con mayúsculas, para diferenciarlo de sobrevivir. Para mi VIVIR es ser feliz, es buscar nuestro propio camino en la vida, es luchar porque nuestros sueños se hagan realidad y por conseguir nuestros objetivos. Si, ya se que esto suena utópico y que generalmente está muy lejos de la realidad pues  la vida está llena de situaciones que nos preocupan, nos angustian y no nos permiten ser felices. También se que estas situaciones no las elegimos, sino que nos vienen dadas. A pesar de esto, creo firmemente que siempre elegimos la actitud con la que nos enfrentamos a ellas. A veces lo hacemos de manera inconsciente porque hemos aprendido un patrón de conducta y lo seguimos; “si me criticas me enfado” pero esto no tiene porque ser así, tu decides  que actitud tomar ante esa ofensa.

Si tomamos la decisión de enfadarnos tendremos, al menos, dos consecuencias; 1.- el malestar interior que nos quedará y que es muy probable  que repercuta en nuestra relación con otras personas de nuestro entorno y 2.- el gran poder que le damos sobre nosotros a la persona que nos agravió.  A veces no somos conscientes del poder sobre nosotros que regalamos a los demás; el de cambiar nuestro estado de ánimo, el de influir en nuestro yo más esencial. ¿Realmente quieres regalar esa parte de ti?

Por supuesto siempre tenemos otra opción, la de ELEGIR no enfadarnos, pasar del comentario, y pensar que tal vez quien nos dijo aquello tiene sus propios problemas y sus amarguras y una forma de descargarse de ellos es volcarlos sobre ti.

La película “La vida es bella” es un claro ejemplo de esto. Los protagonistas están en un campo de concentración con unas condiciones infrahumanas y DECIDEN VIVIR con una actitud positiva.

Si estás de acuerdo con estas ideas te propongo un pequeño ejercicio; cada mañana cuando te levantes hazte este propósito: “Hoy no permitiré que nadie cambie mi estado de ánimo. Hoy voy a VIVIR este día con alegría, mi atención estará en todo lo positivo que hay en mi vida” Si alguien te agravia, ríete, tómatelo con humor.

Una actitud positiva es el cimiento para VIVIR una vida plena. A continuación te propongo cinco pasos para cultivar esta actitud:

1. Tomar conciencia de cómo ves la vida, de cuales son tus pensamientos, de si tu atención está en lo negativo o en lo positivo. En el caso de que tus pensamientos sean generalmente negativos haz un esfuerzo para cambiarlos a positivos. Es sabido que la mente no puede pensar en dos cosas a la vez, así cuando te llegue un pensamiento negativo piensa rápidamente en algo positivo, alegre, ¡sustituye el pensamiento!.

2. Valoración de lo positivo que hay en tu vida, un ejercicio bastante poderoso es escribir en un papel todo lo bueno que tenemos, de esta forma obligamos a nuestra mente a reconocerlo. Otro ejercicio que te propongo es escribir todas las noches 5 cosas positivas del día que termina, así te dormirás pensando en lo bueno. Se como Escarlata O´Hara y di “¡Mañana me ocuparé de los problemas”

3. Agradecer,  dar las gracias. Gracia significa don gratuito, hay muchas cosas en la vida que son gratuitas y generalmente son las cosas más importantes para nosotros, las que más nos llenan (familia, amigos, dar un paseo por el campo,...) Al dar las gracias nos reconocemos que tenemos cosas buenas en nuestra vida.

4. Perdonar, te propongo que en esta ocasión veas el perdón como un hecho egoísta. Perdona a los demás porque si no lo haces la primera perjudicada serás tu. Si alguien te ha herido y te pasas el día pensando cosas negativas de él al final quien sufre eres tu. ¡Imagínate dedicar ese tiempo en pensar en como puedes ser mas feliz!

5. Mimarse a una misma. “No esperes a que te traigan flores, plántate un rosal”. Date un pequeño capricho a diario. Siendo muy consciente de que es “tu recompensa”. No tiene porque ser nada grandioso, puede ser tomar un café con una amiga, dar un paseo, darte un baño con sales o arreglarte y salir a cenar.

Cuando hacemos propias estas actitudes, cuando nuestros pensamientos son positivos aunque nuestras circunstancias sean negativas, nuestra vida empieza a transformarse y a ser más plena. Al fin y al cabo en cada una de nosotras siempre está la posibilidad de elegir, yo elijo VIVIR ¿y tu?

Junio 2005

Aquí encontrarás algunos artículos míos publicados en revistas femeninas. ¡Espero que te aporten algo!